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La
esquizofrenia es uno de los trastornos cerebrales serios
que afecta a aproximadamente 1.1 millones de adultos en
México, el equivalente a casi el 1.1 por
ciento de la población mayor de 18 años. Por lo general,
las primeras señales de la esquizofrenia surgen en la
adolescencia o entre los 20 y 30 años de edad.
La esquizofrenia afecta la capacidad de la persona de
pensar claramente, controlar sus emociones, tomar
decisiones o relacionarse con los demás. La mayoría de
las personas que sufren de esquizofrenia tienen síntomas
de la enfermedad durante toda su vida, ya sea
crónicamente o por episodios.
A
estas personas se les estigmatiza porque la familia,
los amigos y la gente en general con frecuencia no
entienden esta enfermedad.
La esquizofrenia no es el resultado de una "mala
crianza" ni de una debilidad de la persona. Las personas
con esquizofrenia no tienen "doble personalidad," y la
mayoría de ellas no son peligrosas ni atacan a los demás
cuando reciben el tratamiento adecuado.
No hay un solo síntoma que identifique contundentemente
a la esquizofrenia ya que todos sus síntomas también se
presentan en otras enfermedades mentales. Por ejemplo,
los síntomas psicóticos pueden producirse por consumir
drogas o pueden aparecer durante el episodio maníaco del
trastorno bipolar. Sin embargo, cuando un doctor observa
los síntomas de la esquizofrenia y sigue cuidadosamente
el curso de la enfermedad durante seis meses, casi
siempre puede diagnosticarla correctamente.
Por lo general, los síntomas de la
esquizofrenia se
dividen en tres categorías:
º Síntomas positivos
º Síntomas desorganizados
º Síntomas negativos
Los síntomas positivos o "psicóticos"
incluyen
delirios y alucinaciones que ocurren cuando el paciente
ha perdido el contacto con la realidad en ciertas
maneras importantes. (En este sentido, la palabra
positivo no significa bueno, sino que se refiere a los
síntomas que normalmente no tiene una persona.)
Los delirios hacen que los pacientes crean que otras
personas les están leyendo la mente o están conspirando
en su contra; también creen que alguien los está
vigilando y amenazando en secreto o que ellos mismos
pueden controlar la mente de los demás. Las
alucinaciones hacen que la persona oiga o vea cosas que
no están presentes o no existen.
Los síntomas desorganizados
incluyen ideas y
habla confusas y comportamiento que no tiene sentido
alguno para los demás. Por ejemplo, las personas con
esquizofrenia a veces tienen dificultades para hablar
formando oraciones coherentes o no pueden llevar una
conversación normal con otras personas. Por lo general
se mueven más lentamente de lo normal, repiten ademanes
o gestos rítmicos o hacen movimientos poco usuales como
caminar en círculos o de un lado a otro. A las personas
que tienen síntomas también se les podría hacer difícil
entender objetos, sonidos o sentimientos y emociones
diarias.
Los síntomas negativos
incluyen embotamiento
emocional o falta de expresión, incapacidad de comenzar
y terminar actividades, habla breve y aparentemente
incoherente y falta de interés y placer en la vida. Por
lo tanto, la palabra negativo no se refiere a la actitud
de la persona, sino a la falta de ciertas
características que normalmente tendría.
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